Keiko Fujimori ganó el balotaje y será la próxima presidenta de Perú tras un escrutinio de 22 días

La líder de Fuerza Popular se impuso por apenas 49.600 votos sobre Roberto Sánchez y pondrá fin a una larga serie de derrotas en segundas vueltas.
MundoHace 2 horasRedacción SLCRedacción SLC

Keiko Fujimori

Keiko Fujimori fue proclamada oficialmente como presidenta electa de Perú luego de que la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) concluyera el escrutinio definitivo de la segunda vuelta presidencial. El proceso se extendió durante 22 días debido a la mínima diferencia entre los candidatos y a las numerosas impugnaciones presentadas tras la votación.

La candidata de Fuerza Popular obtuvo el 50,135% de los votos válidos, con un total de 9.223.396 sufragios, y superó por apenas 49.600 votos al postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, quien alcanzó el 49,865%, equivalente a 9.173.755 votos. Se trató de una de las definiciones electorales más ajustadas de la historia reciente del país.

Con este resultado, Fujimori accede por primera vez a la Presidencia luego de haber perdido cuatro balotajes consecutivos. Tras conocerse la confirmación oficial, la dirigente celebró el triunfo a través de sus redes sociales y afirmó: "Cada vez estamos más cerca de iniciar un camino de orden y esperanza para todos los peruanos".

La definición se produjo en un escenario de fuerte polarización política. Días antes, el Jurado Nacional de Elecciones rechazó todas las apelaciones presentadas por el espacio de Roberto Sánchez, que buscaba anular más de 2.300 mesas de votación en el exterior, principalmente en Argentina y Estados Unidos, bajo denuncias de presuntas irregularidades en los resultados.

Superado el proceso judicial y electoral, la presidenta electa recibirá sus credenciales el próximo 15 de julio y asumirá formalmente el mando el 28 de ese mes. Su mandato se extenderá hasta 2031 y marcará el regreso del fujimorismo al poder después de más de dos décadas de la caída del gobierno de Alberto Fujimori.

Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad de Boston y exprimera dama desde los 19 años tras el divorcio de sus padres, Keiko Fujimori consolidó durante los últimos años una estructura política con un respaldo electoral estable, aunque también enfrenta un fuerte rechazo de amplios sectores de la sociedad peruana identificados con el antifujimorismo.

La campaña electoral tuvo además un componente inédito para la dirigente. Fue la primera elección presidencial que disputó sin la presencia de su padre, fallecido en 2024, una figura que marcó profundamente su carrera política y la identidad del espacio que lidera.

La inseguridad ocupó el centro de su propuesta de gobierno en un contexto de creciente criminalidad y extorsión en las principales ciudades del país. Fujimori prometió restaurar el orden mediante una política de mano dura, con el despliegue inmediato de las Fuerzas Armadas en las zonas más afectadas por el delito y la expulsión de ciudadanos extranjeros que cometan crímenes en territorio peruano.

Durante los actos finales de campaña, la presidenta electa aseguró que buscará replicar la firmeza con la que, según sostuvo, su padre enfrentó a las organizaciones armadas Sendero Luminoso y el MRTA. Ese mensaje se convirtió en uno de los principales pilares de una campaña que finalmente le permitió alcanzar la Presidencia tras varios intentos fallidos.

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