La UNT acelera una reforma histórica: cómo será el nuevo sistema de créditos universitarios que cambiará todas las carreras desde 2027

Una transformación que modificará la estructura de las carreras de grado y que genera tanto expectativas como cuestionamientos dentro de la comunidad universitaria.
ActualidadHace 15 horasRedacción SLCRedacción SLC
UNT

Aunque la definición de las nuevas autoridades de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) continúa en suspenso, la casa de altos estudios ya enfrenta otro desafío de enorme magnitud: la implementación del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (Sacau), una reforma que comenzará a regir en todas las universidades del país a partir de 2027 y que cambiará la manera en que se organizan, cursan y acreditan las carreras de grado.

El nuevo esquema fue impulsado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) junto con la Subsecretaría de Políticas Universitarias y reemplazará el modelo tradicional basado exclusivamente en horas de clase por uno que contempla toda la dedicación académica del estudiante. Cada crédito representará entre 25 y 30 horas de trabajo total, incluyendo clases presenciales, prácticas, estudio autónomo, lectura de bibliografía, elaboración de trabajos y preparación de exámenes.

El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, explicó que las carreras que se creen a partir de la entrada en vigencia del sistema deberán diseñarse directamente bajo esta modalidad, mientras que las ya existentes podrán adaptarse de forma progresiva. Además, precisó que las carreras de grado deberán contemplar un mínimo de 60 créditos por año académico, lo que implicará una profunda revisión de los actuales planes de estudio.

Como ejemplo, indicó que una carrera de cuatro años demandará alrededor de 240 créditos, mientras que una materia de seis créditos supondrá entre 150 y 180 horas de dedicación total del estudiante. La obtención del título dependerá de la acumulación de los créditos exigidos por cada plan de estudios.

En la UNT, varias facultades ya comenzaron a analizar cómo adecuarán sus carreras a esta nueva metodología, un proceso que se desarrolla paralelamente a la transición institucional provocada por la suspensión de la elección de rector y vicerrector.

La decana de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, María Inés Gómez, sostuvo que la futura conducción universitaria deberá combinar capacidad política y de gestión para llevar adelante una transformación de esta magnitud. Entre los desafíos que identificó mencionó la modernización de la universidad, el fortalecimiento de las trayectorias académicas y el aumento de la cantidad de estudiantes que ingresan y logran graduarse.

Desde la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología, el decano Sergio Mohamed consideró que el principal objetivo del Sacau debe ser flexibilizar la formación universitaria y facilitar la movilidad estudiantil. En ese sentido, señaló que los créditos deberían convertirse en una "moneda de cambio" que permita reconocer estudios realizados tanto en universidades argentinas como del exterior.

Por su parte, el decano de Filosofía y Letras, Sergio Robin, recordó que el debate sobre esta reforma comenzó en esa unidad académica durante 2024. Si bien aclaró que no existe un rechazo generalizado al nuevo sistema, reconoció que persisten preocupaciones "profundas y legítimas" sobre el impacto que tendrá en los actuales planes de estudio.

Una visión similar planteó el decano de Ciencias Naturales, Hugo Fernández, quien vinculó la implementación del Sacau con otros procesos de transformación que atraviesan hoy a la educación superior, como el avance de la inteligencia artificial y los cambios en las formas de aprender de las nuevas generaciones.

Sin embargo, la iniciativa también despierta fuertes cuestionamientos. Desde la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt), su secretaria general, Anahí Rodríguez, expresó reparos sobre el contexto en el que se impulsa la reforma y advirtió que no puede analizarse de manera aislada del ajuste presupuestario que atraviesan las universidades públicas.

La dirigente sindical sostuvo que el nuevo sistema podría derivar en una flexibilización de las carreras y favorecer un proceso de mercantilización de la educación superior. Además, manifestó su preocupación por la posibilidad de que los planes de grado reduzcan contenidos para trasladar parte de la formación hacia posgrados arancelados, lo que, a su entender, pondría en tensión el carácter público y gratuito de la universidad.

Entre los estudiantes también conviven posiciones diversas. Mientras algunos centros de estudiantes consideran que el Sacau facilitará los intercambios académicos y el reconocimiento de materias cursadas en otras universidades, además de reflejar con mayor precisión la carga real de trabajo de cada asignatura, otros reclaman mayor información y participación en el proceso de implementación.

En ese marco, el presidente de la Federación Universitaria de Tucumán (FUT), Alejandro Tapia, afirmó que el movimiento estudiantil respaldará todas las herramientas que mejoren las trayectorias académicas y favorezcan la incorporación de nuevas tecnologías, aunque advirtió que seguirán de cerca el proceso para garantizar que la aplicación del nuevo sistema no implique una pérdida de derechos para los estudiantes.

En la misma línea, Agostina Perea, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, consideró que el Sacau puede representar una oportunidad para modernizar la formación universitaria, aunque sostuvo que todavía existen numerosas dudas sobre su alcance. Según explicó, parte de la comunidad académica teme que una eventual reducción de contenidos en las carreras obligue luego a completar la formación mediante posgrados o especializaciones aranceladas, por lo que reclamó que las autoridades universitarias brinden información clara y despejen las incertidumbres antes de avanzar con la implementación definitiva.

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