La industria pyme profundizó su caída: la producción se desplomó 11% y una de cada cuatro empresas tuvo atrasos

El sector acumuló 14 trimestres consecutivos de caída del empleo y enfrenta una fuerte presión sobre las ventas, los costos y la cadena de pagos.
Hace 1 díaRedacción SLCRedacción SLC
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La industria pyme volvió a mostrar señales de deterioro durante el segundo trimestre de 2026, con una caída interanual del 11% en la producción y un retroceso del 4,5% en el empleo. El escenario se completó con una creciente tensión financiera: el 24% de las pequeñas y medianas industrias registró al menos un atraso en sus pagos entre abril y junio, prácticamente el doble que un año atrás.

De acuerdo con los datos de la Fundación Observatorio Pyme, la producción también cayó 3,6% frente al primer trimestre, en términos desestacionalizados, y alcanzó su nivel más bajo de los últimos siete años. La contracción golpeó con mayor intensidad a las empresas pequeñas, mientras que el empleo acumuló 14 trimestres consecutivos en descenso.

Uno de los principales factores detrás de este escenario es la debilidad de la demanda interna. El 81% de las pymes industriales señaló la falta de ventas como una de sus principales dificultades, una situación que comenzó a trasladarse con mayor fuerza a la cadena de pagos. En ese contexto, el 62% de las empresas consultadas debió extender los plazos de cobranza: el 40,9% habló de una demora leve y el 21,7% de períodos significativamente más largos.

El deterioro también se reflejó del otro lado de la cadena. Los atrasos en el pago de impuestos alcanzaron al 17,3% de las empresas, frente al 8,6% registrado en el tercer trimestre de 2025. En el caso de los proveedores, la proporción pasó del 5,7% al 15,3%, mientras que los incumplimientos con bancos aumentaron del 3,4% al 8,6%.

La presión sobre las empresas también se hizo evidente en sus márgenes. El 73% de las pymes afirmó que sus costos aumentaron por encima de los precios de venta, mientras que el 69% aseguró que su rentabilidad empeoró. Esta pérdida de margen comenzó a condicionar las decisiones de inversión: apenas el 35% consideró que el segundo trimestre fue un buen momento para invertir en maquinaria y equipos.

El panorama resulta todavía más complejo porque la inversión depende cada vez más de recursos propios y de la reinversión de utilidades. Entre las empresas que mejoraron sus márgenes, el 57,7% consideró favorable el momento para invertir, pero ese porcentaje cayó al 26,8% entre aquellas cuya rentabilidad se deterioró. Una erosión prolongada de los márgenes podría terminar afectando la capacidad productiva del sector.

Pese a la contracción, las expectativas empresarias mostraron una leve recuperación. El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE) avanzó de 40 a 43 puntos, aunque todavía permanece por debajo de los 50 puntos que marcan la frontera entre una percepción pesimista y una optimista.

Una evolución similar registró el PMI, indicador utilizado para anticipar el ciclo de actividad, que pasó de 34 a 44 puntos. La mejora no fue suficiente para abandonar el terreno contractivo y, según la Fundación Observatorio Pyme, el resultado estuvo influido además por un componente estacional.

Así, las pequeñas y medianas industrias atraviesan un escenario en el que la recuperación de las expectativas todavía no logra traducirse en una mejora concreta de la actividad. Menos producción, menor empleo, caída de la rentabilidad y una cadena de pagos cada vez más tensionada configuran un cuadro que mantiene al sector bajo fuerte presión.

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