Argentina quedó última en adopción de inteligencia artificial entre 28 países analizados por Goldman Sachs

El nivel de utilización de la tecnología en la economía argentina se ubica por debajo del 10%, según un indicador elaborado por el área de investigación del banco estadounidense. 
ActualidadHace 2 horasRedacción SLCRedacción SLC

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La inteligencia artificial comienza a modificar el mercado laboral global, pero su incorporación avanza a diferentes velocidades según cada economía. En ese escenario, Argentina aparece como el país con menor nivel de adopción entre las 28 economías analizadas por Goldman Sachs, con una utilización de la tecnología inferior al 10%.

El dato surge de un informe elaborado por el área de investigación del banco estadounidense, que construyó un indicador de adopción de inteligencia artificial a partir de distintas fuentes internacionales. El estudio también buscó identificar los primeros efectos de la expansión de estas herramientas sobre el empleo, las vacantes laborales y la productividad.

La brecha con las economías que lideran el relevamiento es significativa. Francia, Estados Unidos, Países Bajos, Reino Unido, Alemania y Noruega aparecen entre los países con mayores niveles de utilización, con tasas cercanas o superiores al 20%.

La diferencia también se observa al comparar economías desarrolladas y emergentes. Mientras los países ubicados en los primeros lugares presentan niveles de adopción más elevados, entre las economías en desarrollo incluidas en la muestra los porcentajes se ubican aproximadamente entre el 15% y menos del 10%.

En América Latina, Argentina también quedó por detrás de Brasil, México, Chile y Colombia, las otras economías de la región incluidas en el relevamiento. El resultado refleja la menor incorporación relativa de herramientas de inteligencia artificial en el mercado laboral argentino dentro de la muestra estudiada.

El trabajo fue elaborado por los economistas Sarah Dong y Joseph Briggs y reunió información proveniente de 11 encuestas internacionales sobre utilización de inteligencia artificial. Entre las fuentes utilizadas figura además información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Los primeros efectos sobre el empleo

Más allá de las diferencias en los niveles de adopción, Goldman Sachs analizó si la expansión de la inteligencia artificial ya comenzó a generar modificaciones concretas en el mercado laboral. Los primeros indicios aparecen principalmente en aquellas actividades que presentan una mayor exposición a herramientas capaces de automatizar tareas.

Desde la segunda mitad de 2022, sectores como tecnología, centros de llamadas, publicidad y publicación de software registraron una desaceleración tanto del empleo como de las vacantes. Los servicios de información y comunicación también aparecen entre las actividades que muestran mayores desvíos respecto de sus trayectorias históricas.

En Estados Unidos, por ejemplo, la cantidad de puestos de trabajo en esos sectores quedó por debajo de la evolución que había mostrado históricamente la actividad. En otras economías desarrolladas, en cambio, el empleo se mantuvo cerca de su tendencia previa o incluso por encima de ella.

Uno de los casos más marcados corresponde a los centros de llamadas. Según el informe, el nivel de empleo se ubicó 39% por debajo de su tendencia previa en Estados Unidos, 33% en Canadá y 27% en Alemania.

También se detectaron desvíos en actividades como la publicación de software, la consultoría de gestión y la publicidad, sectores en los que las herramientas de inteligencia artificial pueden asumir una mayor cantidad de tareas vinculadas con procesamiento de información y generación de contenidos.

Sin embargo, el informe plantea que estos cambios todavía no representan un impacto significativo sobre el empleo en términos agregados. Goldman Sachs estimó que un aumento del 10% en la exposición de una ocupación a la inteligencia artificial está asociado con una reducción de apenas 0,1% en la variación de su dotación de personal.

El relevamiento muestra así un escenario de incorporación desigual de la inteligencia artificial, con una adopción todavía baja en Argentina y efectos laborales que, si bien comienzan a aparecer en determinadas actividades, todavía presentan una incidencia acotada sobre el conjunto del mercado de trabajo.

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