Universidades en conflicto: termina el paro docente en la UNT y crece la presión estudiantil por nuevas medidas

La huelga de siete días convocada por Conadu Histórica concluye este martes y eleva a 53 las jornadas sin actividad académica normal en la UNT. 
PolíticaHace 3 horasRedacción SLCRedacción SLC

toma de facultad

El conflicto salarial y presupuestario de las universidades públicas suma una nueva semana de tensión en Tucumán. Este martes finaliza el paro de siete días convocado por Conadu Histórica, al que adhirió la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt), en reclamo de la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario. En paralelo, estudiantes de distintas facultades realizan asambleas para definir cómo continuar con las protestas y analizan medidas como la toma de unidades académicas.

Con la finalización de esta última huelga, el acumulado llegará a 53 días sin actividad académica normal en las facultades y escuelas de la Universidad Nacional de Tucumán. La continuidad de las medidas dependerá de las definiciones que adopten los gremios docentes y las organizaciones estudiantiles durante los próximos días.

Uno de los principales puntos de desacuerdo es la recomposición salarial. En junio, el Gobierno nacional y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) avanzaron en un acuerdo que contempló un aumento acumulado del 24,33%. Sin embargo, Conadu Histórica rechazó ese entendimiento y mantuvo su plan de lucha al considerar insuficiente la propuesta frente al deterioro de los ingresos docentes.

Según el planteo gremial, la Ley de Financiamiento Universitario contemplaba una recomposición salarial cercana al 55% entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, además de la implementación de paritarias trimestrales para actualizar los haberes. En materia de becas, el acuerdo incluyó un incremento del 50% para el programa Manuel Belgrano, pero el sindicato cuestionó que el beneficio alcance solamente a estudiantes de determinadas carreras estratégicas, mientras que las becas Progresar permanecían congeladas en $35.000.

La disputa también tiene un frente local. Adiunt reclama que se reabra la paritaria de la UNT, suspendida desde marzo, y espera que el Rectorado, a cargo de Sergio Mohamed, establezca una nueva fecha de reunión y designe a sus representantes para retomar las negociaciones.

La secretaria general del gremio, Anahí Rodríguez, advirtió que los problemas de los docentes no se limitan a la discusión salarial nacional. Entre los reclamos mencionó deudas con trabajadores, demoras administrativas y dificultades vinculadas con el cumplimiento del convenio colectivo de trabajo.

La continuidad del plan de lucha se definirá durante esta semana, con una asamblea docente y el próximo congreso de Conadu Histórica, previsto para el viernes. Rodríguez planteó la posibilidad de avanzar hacia un paro por tiempo indeterminado si no aparecen respuestas concretas, aunque la modalidad de las próximas medidas deberá resolverse en esas instancias.

En paralelo, según informó La Gaceta, las asambleas estudiantiles comenzaron a discutir nuevas formas de protesta. En facultades como Artes y Filosofía y Letras, algunos sectores analizan la posibilidad de tomar los edificios académicos ante la falta de respuestas del Gobierno nacional. Los estudiantes sostienen que el desfinanciamiento no afecta únicamente a los trabajadores, sino también las condiciones de cursado, el acceso a becas y las posibilidades de completar las carreras.

Franco Chaín, estudiante y consejero superior por la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia, describió cómo las medidas de fuerza y las dificultades presupuestarias repercuten en la vida académica. “El desfinanciamiento nos pega por todos lados. Los días de paro se suspenden clases, trabajos prácticos, trámites y mesas de examen. Muchos docentes renuncian y sus cargos quedan sin cubrir porque los sueldos no alcanzan”, explicó.

El estudiante también alertó sobre la falta de insumos en los laboratorios y el cierre de proyectos de investigación. Según planteó, las consecuencias del conflicto se extienden más allá de las jornadas de huelga y comprometen el funcionamiento cotidiano de las facultades.

El calendario académico agrega otro factor de preocupación. La UNT tiene previsto finalizar el cursado a mediados de noviembre y luego comenzar el período de exámenes, por lo que una profundización de las medidas podría afectar las mesas de parciales y finales del segundo cuatrimestre.

La situación también genera incertidumbre entre quienes están próximos a recibirse. La suspensión de una mesa de examen puede impedir que un estudiante rinda una materia correlativa y, en consecuencia, demorar su egreso. Mientras docentes y estudiantes preparan nuevas instancias de deliberación, la comunidad universitaria espera definiciones sobre el financiamiento y la continuidad de las negociaciones.

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