La Policía detuvo a la pareja del principal sospechoso por el crimen de Érika Álvarez

La aprehensión se concretó luego de que la Justicia otorgara la autorización solicitada por la División Homicidios el pasado jueves.
PolicialesHace 1 díaRedacción SLCRedacción SLC
caso érica

Tras un intenso operativo desplegado en distintos puntos del Gran San Miguel de Tucumán, las fuerzas de seguridad lograron detener este domingo a Justina Gordillo, pareja de Felipe “El Militar” Sosa, señalado como el principal sospechoso del asesinato de Érika Antonella Álvarez. La aprehensión se concretó luego de que la Justicia otorgara la autorización solicitada por la División Homicidios el pasado jueves.

La detención se produjo en la vivienda de un familiar de Gordillo, ubicada en un barrio privado de Yerba Buena, luego de varios allanamientos fallidos en otros domicilios de esa misma ciudad. Según se informó, los investigadores habían seguido distintas pistas hasta lograr dar con su paradero.

El jefe de Policía, Joaquín Girvau, destacó la importancia del procedimiento y remarcó que se trata de un avance significativo en la causa, aunque aclaró que la investigación continúa. En ese sentido, reconoció que otros pedidos de detención fueron rechazados por la Justicia, pero aseguró que se profundizará la recolección de pruebas para determinar posibles responsabilidades de otras personas.

Girvau también señaló que existe una decisión política de no descartar ninguna línea investigativa, incluyendo eventuales vínculos con el narcotráfico que habrían surgido en el expediente judicial.

El pedido de captura había sido presentado ante el fiscal Marcelo Leguizamón por los comisarios Susana Montero, Diego Bernachi y Miguel Carabajal, y se basó en indicios que ubican a Gordillo en un encuentro sexual junto a Sosa y la víctima durante la noche del homicidio. La Justicia deberá establecer si tuvo una participación directa en el crimen o si colaboró en un posterior encubrimiento.

Aunque en su ámbito laboral dentro de la Corte Suprema de Justicia era considerada una empleada de perfil bajo, el testimonio de las hermanas de la víctima aportó nuevos elementos a la causa. Ante la fiscalía, las familiares de Érika Álvarez declararon que Gordillo participaba de esos encuentros y que, días antes del asesinato, habría hostigado a la joven a través de redes sociales motivada por celos, ya que la víctima desconocía la relación formal entre Sosa y la ahora detenida.
 

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