Inundaciones en el sur tucumano: advierten fallas estructurales y sugieren modificar la infraestructura de la provincia

El ingeniero Leandro Díaz planteó la necesidad de revisar de fondo la planificación territorial, las obras hídricas y las normas de infraestructura.
ProgramasHace 1 díaRedacción SLCRedacción SLC

Leandro

Las inundaciones que volvieron a golpear el sur de Tucumán, con la ciudad de La Madrid como uno de los epicentros de la emergencia y familias que perdieron todo, reactivaron el debate sobre las causas estructurales detrás de estos desastres que se repiten con los años. En ese contexto, el ingeniero civil Leandro Díaz advirtió que el problema no se limita a las lluvias intensas y planteó la necesidad de revisar de fondo la planificación territorial, las obras hídricas y las normas de infraestructura en la provincia.

En declaraciones a Sin Letra Chica, el especialista internacional en Ordenación del Territorio y Medio Ambiente sostuvo que los fenómenos climáticos actuales obligan a repensar la forma en que las ciudades se preparan frente a eventos extremos. “Tenemos que revertir esta situación, adaptarnos a estos nuevos episodios. A mí me gusta decir inestabilidad climática, porque todavía no sabemos adónde vamos a llegar”, afirmó, al señalar que el aumento de la temperatura media global está generando mayor energía en la atmósfera y, en consecuencia, episodios climáticos más intensos.

Sin embargo, Díaz aclaró que la situación registrada en el sur tucumano no puede explicarse únicamente por el cambio climático. “No es tanto del cambio climático lo que sucedió en Tucumán. Hace años hubo situaciones similares, de grandes lluvias. Lo que pasa es que nosotros tenemos eventos cíclicos”, explicó, al recordar que la provincia ya atravesó episodios comparables y que las obras hidráulicas actuales fueron diseñadas hace décadas.

El ingeniero también apuntó a un factor estructural que, según indicó, agrava el escenario: la presión que ejerce el crecimiento poblacional y productivo sobre el territorio. “Nosotros tenemos un problema grande porque somos el territorio más densamente poblado después de la Capital Federal. Entonces hay mucha gente y esa gente con sus actividades económicas genera presión. Nuestros ríos no llevan mucha agua pero necesitan esos metros de cauce mayor. Hubo políticos que no lo entendían y cerraron eso”, advirtió.

La geografía no favorece

En relación con la vulnerabilidad del sur provincial, Díaz explicó que la geografía de la región favorece los anegamientos. “El sur de Tucumán se inunda porque tiene muy baja pendiente. Es una zona baja con escurrimientos más lentos”, afirmó. A esto se suman otros factores, como cambios en el uso del suelo y la expansión de la frontera agropecuaria en Catamarca, que también impactan en el comportamiento de los cursos de agua.

El especialista señaló que una de las claves para mitigar estos eventos está en recuperar sistemas naturales de regulación hídrica. “En esa zona hay una serie de acciones para recuperar esos esteros, que hacen de control de regulación de los caudales, como si fueran un embalse. Hoy las capacidades de embalses son muy bajas para la cantidad de agua”, explicó.

Cambios en la infraestructura y mantenimiento de las obras

Díaz también planteó que el enfoque de infraestructura debería cambiar y no depender únicamente de grandes obras hidráulicas. “Transformar la geografía de la provincia es difícil. Lo que sí se puede hacer son obras verdes. No hace falta pensar en una gran obra central, pero sí muchas pequeñas obras”, sostuvo.

En esa línea, propuso revisar incluso las normas de construcción urbana para reducir el impacto de las lluvias intensas. “Yo creo que deberíamos cambiar todas nuestras normativas edilicias y exigirles a las viviendas unifamiliares y multifamiliares que en los caños de bajada de sus techos tengan una zona de atenuación. Es una inversión. Si no, tendríamos que cambiar toda la red”, afirmó.

Finalmente, el ingeniero dejó una advertencia sobre la falta de mantenimiento de las infraestructuras existentes, un aspecto que considera clave para evitar nuevas crisis. “Toda obra de infraestructura necesita mantenimiento. El mantenimiento es caro porque es permanente, pero qué es más caro: ¿mantener o después afrontar las consecuencias de estas inundaciones?”, concluyó.

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