La FIFA rompe con Panini y redefine el negocio de las figuritas del Mundial

Desde 2031, la estadounidense Fanatics, a través de Topps, será la nueva licenciataria exclusiva, marcando el fin de una tradición que acompañó a generaciones de hinchas.
Deportes08 de mayo de 2026Redacción SLCRedacción SLC

Mundial

En medio del furor por los álbumes y figuritas de cada Copa del Mundo, la FIFA confirmó un giro histórico: pondrá fin a su vínculo con Panini tras más de cinco décadas y otorgará la licencia exclusiva a Fanatics, que operará a través de su marca Topps a partir de 2031.

La decisión cierra un ciclo que comenzó en el Mundial de México 1970 y que, con la excepción de Estados Unidos 1994, construyó una tradición cultural profundamente arraigada en el fútbol. Para millones de coleccionistas, la edición de 2030 será la última bajo el histórico sello de Panini, una marca que trascendió lo comercial para convertirse en parte de la identidad de cada Copa del Mundo.

Desde la FIFA explicaron que el cambio responde a una estrategia de modernización del negocio y expansión global. El presidente del organismo, Gianni Infantino, sostuvo que el acuerdo permitirá “abrir nuevas fuentes de ingresos comerciales” que serán destinadas a inversiones vinculadas al desarrollo del fútbol.

En paralelo, la movida se inscribe en la ambiciosa expansión internacional de Fanatics. Su CEO, Michael Rubin, remarcó que el fútbol representa una oportunidad clave para crecer fuera de Estados Unidos, donde la compañía concentra actualmente la mayor parte de su mercado. La firma ya cuenta con derechos en ligas y competencias de primer nivel como la NBA, la NFL, la MLB, la Premier League y la Fórmula 1, lo que refuerza su posicionamiento global en el negocio del merchandising deportivo.

La llegada de Topps también anticipa cambios en el formato tradicional de los coleccionables. Entre las innovaciones se destacan tarjetas autografiadas y ediciones especiales inspiradas en el mercado norteamericano, como las denominadas “Debut Patch”, que incluirían fragmentos de indumentaria utilizada por jugadores en su debut mundialista. Incluso, desde la FIFA deslizaron que algunos de estos formatos podrían comenzar a implementarse antes de 2031.

La transición no está exenta de tensiones. Panini inició acciones legales contra Fanatics, a la que acusa de prácticas monopólicas y anticompetitivas, mientras que la empresa estadounidense respondió con una contrademanda por supuestas maniobras desleales durante las negociaciones. El conflicto refleja la magnitud económica de un negocio que mueve cientos de millones de dólares en cada ciclo mundialista.

En ese sentido, la pérdida de la licencia representa un golpe significativo para la compañía italiana, que había proyectado ingresos millonarios en futuras Copas del Mundo. Del otro lado, Fanatics apunta a consolidarse como líder absoluto del sector, con estimaciones que superan los 4.000 millones de dólares en ingresos por productos coleccionables en los próximos años.

Más allá de las cifras, el cambio implica una transformación cultural. Durante décadas, completar el álbum de Panini fue un ritual compartido por generaciones de hinchas en todo el mundo. La nueva etapa, marcada por la tecnología, las ediciones limitadas y el auge del mercado global de trading cards, abre un escenario distinto: más innovador, pero también alejado de una tradición que definió la previa de cada Mundial.

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