
Adiós a Chiche Gelblung: el conductor deja un legado difícil de igualar en el periodismo argentino
Redacción SLC
El periodismo argentino perdió este miércoles a una de sus figuras más reconocibles. Samuel “Chiche” Gelblung murió a los 82 años después de más de cinco décadas de carrera, en las que construyó un estilo inconfundible basado en la provocación, la denuncia, las preguntas incómodas y una permanente búsqueda del impacto mediático.
El comunicador había ingresado al hospital luego de presentar dificultades respiratorias y había cumplido con sus obligaciones profesionales hasta el lunes. Meses antes había permanecido internado durante aproximadamente un mes en terapia intensiva como parte de los controles posteriores a una intervención cardíaca en la que le colocaron dos stents.
Nacido el 7 de octubre de 1944, Gelblung desarrolló una extensa trayectoria en gráfica, radio y televisión. Sin embargo, fue en la pantalla chica donde alcanzó una enorme popularidad y terminó de consolidar una personalidad periodística frontal, muchas veces controversial, que lo convirtió en una referencia de los policiales, la actualidad y los grandes escándalos de cada época.
Uno de los programas que quedó asociado para siempre a su nombre fue “Memoria”, un ciclo emblemático de los años noventa en el que combinó investigaciones, entrevistas, archivos y casos policiales que generaban fuertes repercusiones. El envío alcanzó elevados niveles de audiencia y ayudó a instalar una manera particular de contar hechos policiales, conflictos políticos y debates sociales.
Su carrera también incluyó programas como “Hola Chiche”, “70.20.HOY”, “Chiche en vivo” y “Polémica en el bar”, además de una extensa presencia en radio. Canal 9, América TV, Crónica TV, Radio Del Plata y Radio 10 fueron algunos de los espacios por los que pasó durante una trayectoria que atravesó distintas generaciones de medios y formatos.
Entre los episodios más recordados aparece la difusión de material relacionado con la intimidad familiar de Alfredo Yabrán, en medio de la enorme exposición pública que atravesaba el empresario tras el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas. Gelblung había pagado 40 mil dólares por las imágenes, aunque finalmente decidió no emitirlas luego de un pedido realizado por la familia.
También protagonizó numerosas investigaciones vinculadas con corrupción y narcotráfico durante los años noventa, además de convertirse en protagonista de fuertes enfrentamientos al aire. Uno de los cruces más recordados fue con Guillermo Moreno, a quien llegó a desafiar durante una discusión con una frase que quedó instalada en su repertorio: “¡Conmigo no vas a guapear, Moreno!”.
Las disputas con figuras del espectáculo también formaron parte de su sello. Moria Casán fue una de las personalidades con las que mantuvo varios enfrentamientos a lo largo de los años, incluso después de dedicarle un informe titulado “Moria, la movilera: el ocaso de una diva”.
En sus últimos años, Gelblung continuó vinculado a la televisión y participó de debates políticos en señales de noticias, aun después de atravesar diferentes problemas de salud. Entre 2023 y 2026 sufrió internaciones relacionadas con neumonía, insuficiencia renal y cuadros cardiovasculares, pero mantuvo su actividad profesional hasta prácticamente el final.
En noviembre de 2023 había sido hospitalizado de urgencia en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro de insuficiencia renal. Durante aquella internación recibió la visita de Javier Milei, con quien posteriormente protagonizó un enfrentamiento que terminó deteriorando la relación entre ambos.
En abril de 2026, además, había contado públicamente que le habían colocado dos stents luego de sufrir una descompensación. Semanas más tarde volvió a ser internado por complicaciones circulatorias, aunque nuevamente retomó sus actividades.
Su personalidad excedía incluso sus investigaciones y sus discusiones televisivas. Gelblung supo convertir sus propias obsesiones y ocurrencias en parte de su marca, desde la llamada “máquina de la verdad” hasta sus particulares referencias a “autopsias de aliens”, siempre con una capacidad para generar repercusión que lo acompañó durante décadas.
“Esto no es joda”, “A mí me gusta preguntar lo que otros no preguntan” y “No hago periodismo para caer bien” son algunas de las frases que sintetizan una manera de ejercer el oficio que nunca buscó pasar inadvertida. Con su muerte, se despide una figura que durante más de 50 años convirtió la provocación, la polémica y la pregunta incómoda en una marca registrada de la televisión y la radio argentinas.




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