“Somos una sociedad que busca la felicidad inmediata y le cuesta tolerar la frustración”

Roberto González Marchetti advirtió sobre el impacto del estrés acumulado de fin de año, la frustración que genera la búsqueda de una felicidad permanente y la importancia de aprender a tolerar el malestar.

Actualidad02/01/2026Redacción SLCRedacción SLC
Roberto Marchetti

El psicólogo Roberto González Marchetti advirtió que la sociedad actual atraviesa una fuerte dificultad para soportar la frustración y una tendencia creciente a buscar la felicidad como un estado inmediato y permanente, una expectativa que termina generando más estrés y malestar emocional. En diálogo con Sin Letra Chica, analizó cómo los patrones culturales de fin de año y las exigencias autoimpuestas impactan en la salud mental.

Según explicó, diciembre suele estar atravesado por un mandato social de saldos y cierres que acumula una sucesión de situaciones de estrés prolongado. “La persona llega agotada y, además, nuestra mente tiende a registrar más lo negativo, lo que nos lleva a sentir que el año no fue bueno”, señaló. 

Ese desgaste comienza a aliviarse lentamente en los primeros días del año, cuando baja la exposición al estrés y aparecen las vacaciones como horizonte cercano, aunque aclaró que la motivación inicial se diluye rápidamente si no se trabaja el pensamiento positivo de manera sostenida.

González Marchetti sostuvo que vivimos en una sociedad que “consume felicidad instantánea” y exige respuestas inmediatas. “Somos una sociedad que queremos consumir la felicidad inmediata. Necesitamos respuestas inmediatas, pero el concepto de felicidad es muy abstracto y lo vemos como algo inalcanzable y nos frustramos. Cuando hay frustración, nos ponemos bajón”, declaró. 

“La felicidad son momentos que uno tiene. Me asustaría si una persona es feliz las 24 horas. La felicidad es aprender a soportar lo que nos resulta frustrante y amenazante. Si aprendemos a tener ciertas resistencias estamos más capacitados a disfrutar de pequeñas cosas”, analizó. 

Según el especialista, la madurez emocional, agregada, está directamente vinculada a la capacidad de tolerar el estrés. “Esa tolerancia permite generar resiliencia para enfrentar nuevas situaciones. Cuando el estrés aparece de manera anticipada, suele estar relacionado con una mala planificación del año, con metas poco realistas o con el desgaste que provoca el perfeccionismo extremo en las acciones cotidianas”, advirtió.

El psicólogo describió que el estrés tiene una curva previsible, con un pico alto hacia fin de año y un descenso progresivo después de los primeros días de enero. Sin embargo, advierte que si las personas se sobreexigen y salen de vacaciones inmediatamente, es probable que trasladen ese estrés al descanso y terminen viviéndolo con malestar.

En ese contexto, recomendó comenzar el año con objetivos pequeños y alcanzables. "El logro es lo que va motivando. En enero y febrero es clave proponerse metas simples que alimentar la motivación", sostuvo. Asimismo, aclaró que no alcanza solo con "levantarse positivos", sino que es necesario trabajar activamente la motivación para llegar a fin de año en mejores condiciones emocionales.

Finalmente, González Marchetti subrayó la importancia de comprender para qué es funcional cada conducta a la hora de cambiar aquello que genera problemas. “Uno tiene que entender para qué es funcional para poder cambiar aquello que le está trayendo problema. La persona tiene que aprender a diferenciar lo que hizo, el problema actual al que se enfrenta y qué consecuencias se busca evitar. Si tenemos estas tres cosas, más o menos nos irá bien”, sentenció.

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