El gendarme argentino Nahuel Gallo llegó a la Argentina tras 448 días detenido en Venezuela

Gallo aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza alrededor de las 4:45 a.m., a bordo de un avión privado vinculado a la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Política02 de marzo de 2026Redacción SLCRedacción SLC

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El gendarme argentino Nahuel Gallo regresó esta madrugada a la Argentina tras permanecer 448 días detenido en Venezuela, poniendo fin a más de 14 meses de incertidumbre sobre su paradero y condición tras ser acusado de espionaje y terrorismo por el régimen chavista.  

Gallo aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza alrededor de las 4:45 a.m., a bordo de un avión privado vinculado a la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que facilitó su traslado desde Caracas tras su liberación. Vestido con su uniforme de cabo de la Gendarmería Nacional, pisó suelo argentino luego de que las autoridades venezolanas lo dejaran en libertad el domingo pasado en el marco de excarcelaciones impulsadas tras cambios políticos internos.  

El momento del arribo estuvo cargado de emoción. En la pista lo esperaron su esposa, María Alexandra Gómez, y su hijo Víctor, de apenas tres años, con quienes se fundió en abrazos tras una separación que se extendió por casi 450 días. Su reencuentro familiar fue observado por autoridades nacionales, entre ellas la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; la senadora Patricia Bullrich; y el canciller Pablo Quirno, quienes acompañaron el operativo de regreso.  

La liberación de Gallo se produjo luego de una prolongada detención en el penal El Rodeo I, donde estuvo incomunicado y sin acceso a un proceso judicial público ni asistencia consular, según reportes sobre el caso. Su excarcelación fue posible tras la aprobación de una ley de amnistía para presos políticos en Venezuela y gestiones que incluyeron la cooperación de diversas organizaciones y la intervención de la AFA para facilitar su traslado.  

El regreso de Gallo marca el desenlace de una etapa que generó reclamos familiares y seguimiento diplomático desde Buenos Aires, poniendo especial foco en la liberación de ciudadanos argentinos detenidos en el exterior por motivos políticos. 

La llegada al país cerró un capítulo de angustia y distanciamiento familiar para el gendarme y su entorno, y abrió paso a la ansiada reunión con su hijo y su pareja tras más de un año lejos de casa.  

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