
La maduración de la caña se retrasa en Tucumán y preocupa por el bajo nivel de azúcar
Redacción SLC
La campaña azucarera 2026 comenzó en Tucumán con señales de alerta en torno a la maduración de la caña de azúcar, que muestra valores inusualmente bajos en comparación con los últimos años. Las condiciones climáticas del primer trimestre generaron un escenario adverso para la acumulación de sacarosa, afectando directamente el rendimiento fabril.
Según un relevamiento del Grupo Caña de Azúcar del INTA EEA Famaillá -con colaboración de las Agencias de Extensión Rural Monteros, Graneros y Aguilares, el exceso de precipitaciones, sumado a una baja disponibilidad de radiación solar y a una escasa amplitud térmica, provocó que el cultivo priorizara su consumo metabólico por sobre la acumulación de reservas. A diferencia de 2025, cuando el estrés hídrico y térmico limitó el crecimiento, este año el problema radica en el exceso de humedad y la falta de energía lumínica, factores que retrasaron el proceso de maduración.
Los primeros datos reflejan esta situación con claridad. El rendimiento fabril teórico promedio se ubicó en 7,09%, por debajo del 8,09% registrado en el promedio del período 2021-2025, lo que implica una caída cercana a un punto porcentual y evidencia un menor contenido de azúcar en los tallos.
A pesar de las abundantes lluvias, el crecimiento de la planta no mostró mejoras significativas. El peso promedio de los tallos fue de 730 gramos, apenas por debajo de los 750 gramos de la campaña anterior, lo que sugiere que la baja radiación solar durante el período de mayor desarrollo limitó el potencial del cultivo.
El análisis meteorológico entre enero y marzo confirma un patrón climático desfavorable para la maduración. Se registró un marcado exceso hídrico con lluvias frecuentes en toda la provincia, acompañado por una persistente nubosidad que redujo la heliofanía en hasta 2,3 horas diarias. Esta disminución de la radiación afectó la fotosíntesis y, en consecuencia, la acumulación de sacarosa.
A esto se sumó un comportamiento térmico poco favorable, con temperaturas mínimas más elevadas de lo habitual y máximas cercanas a la media, lo que redujo significativamente la amplitud térmica. Este factor resulta clave para la síntesis de azúcar en la caña, por lo que su alteración impactó directamente en los niveles de maduración.
El contexto se completa con una menor evapotranspiración respecto al ciclo anterior, producto de la menor radiación y la alta humedad ambiente. Este conjunto de variables configuró un balance energético que favoreció el mantenimiento de la planta en lugar de la acumulación de reservas, explicando así el retraso observado.
De cara a la campaña, el escenario plantea desafíos para la industria azucarera en Tucumán. La menor concentración de azúcar obliga a un seguimiento más preciso de los cañaverales y a ajustar las estrategias de cosecha e industrialización, en función de la evolución climática y del proceso de maduración en los próximos meses.




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