
“Desde hace años vive un infierno”: qué se sabe del crimen de Villa Alem y la historia detrás del homicidio
Redacción SLC
“Desde hace años vive un infierno”. Esa fue la frase que María Emilia, una vecina de Blanca Susana Argatt, se animó a pronunciar al referirse a la mujer de 79 años que quedó bajo investigación por la muerte de su esposo, Manuel Hipólito Rodríguez, de 76, en Villa Alem. El dato cobró especial relevancia luego de que los hijos de la pareja confirmaran ante los investigadores que su madre habría atravesado durante años distintas situaciones de violencia.
El hecho ocurrió durante la madrugada en la vivienda ubicada en pasaje Primera Junta al 1.000. Después de las 2, Argatt llamó a uno de sus hijos para pedirle que fuera hasta la casa. Cuando el hombre llegó, la mujer le habría dicho: “Ya está. Muerto el perro, se acabó la rabia”. El hijo se dirigió entonces hasta la habitación donde habitualmente dormía su padre y encontró a Rodríguez sin vida.
Según detalló el periodista Gustavo Rodríguez en La Gaceta, los peritos establecieron preliminarmente que la víctima recibió dos disparos efectuados con un revólver, uno en la cabeza y otro en el pecho. El arma fue encontrada en el suelo de la escena y hasta el momento no se pudo determinar su calibre. Los tres hijos de la pareja aseguraron que desconocían que sus padres tuvieran un arma y tampoco pudieron precisar cómo había llegado a manos de su madre.
Mientras se intenta reconstruir qué ocurrió dentro de la vivienda, los investigadores manejan distintas hipótesis. Una de ellas apunta a que Argatt habría esperado a que su esposo se durmiera antes de efectuar los disparos. También se busca determinar si la mujer pudo haberle suministrado algún medicamento para profundizar su sueño, una cuestión que será esclarecida a partir de los estudios ordenados por el fiscal de Homicidios Carlos Sale.
El antecedente que ahora analiza la Justicia
Cuando los investigadores entrevistaron a los hijos, los tres coincidieron en describir una relación marcada por situaciones de violencia que su madre habría padecido durante varios años. Según sus testimonios, no sólo habría existido violencia física, sino también psicológica. Hasta el momento no trascendió que Argatt hubiera realizado alguna denuncia formal contra su esposo.
Durante la investigación también apareció otro episodio familiar que llamó la atención de los investigadores. Los hijos contaron que, años atrás, Rodríguez habría impedido que su esposa acompañara a una de sus hijas durante una enfermedad terminal y que tampoco le habría permitido despedirse de ella antes de su muerte. Según esa versión, la decisión habría estado vinculada con los celos que el hombre sentía por la relación de su esposa con su yerno.
Los vecinos también aportaron referencias sobre la convivencia de la pareja. Eugenia Mendoza contó que conocía a la mujer y que siempre la había visto tranquila. “Las veces que conversé con ella siempre la vi tranquila y muy calmada. Jamás pensé que podría hacer algo así. Algo debió haber ocurrido”, sostuvo.
María Laura Reyes, otra vecina, aseguró que en el barrio eran conocidas algunas dificultades de la relación. “En el barrio se decía que su esposo no la trataba bien. Ella misma se quejaba porque no le permitía ver a sus hijas. Nunca supimos bien qué pasaba”, relató.
Una investigación que deberá determinar qué ocurrió
Con esos antecedentes sobre la mesa, el fiscal Sale dispuso que Argatt continúe el proceso en libertad, teniendo en cuenta su edad y la situación que, según los testimonios incorporados al expediente, habría atravesado durante los últimos años. La medida no implica cerrar ninguna hipótesis sobre el homicidio, sino que la investigación continuará mientras se incorporan pruebas y peritajes.
La Justicia deberá determinar ahora qué sucedió exactamente durante las horas previas al crimen, cómo llegó el arma a la vivienda y cuál fue la secuencia que terminó con la muerte de Rodríguez. También será clave establecer si existieron antecedentes concretos de violencia y qué incidencia pueden tener dentro del análisis jurídico del caso.
En distintos precedentes, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado la importancia de que los operadores judiciales contemplen la historia de violencia sufrida por las mujeres al analizar hechos en los que se encuentran involucradas. Dependiendo de las circunstancias particulares de cada caso, esos antecedentes pueden ser considerados al evaluar atenuantes e incluso la eventual existencia de una situación de legítima defensa, aun cuando la agresión no haya ocurrido inmediatamente antes del hecho.
Por ahora, el expediente permanece abierto y las circunstancias que rodearon la muerte de Rodríguez todavía no fueron esclarecidas por completo. El caso se convirtió en el homicidio número 29 registrado en la provincia en lo que va del año, de acuerdo con el relevamiento mencionado, con la violencia intrafamiliar como principal móvil, que concentra 11 de esos hechos, cinco de ellos investigados como femicidios.




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