
La zafra 2026 arranca con alta producción proyectada pero marcada por demoras y desafíos climáticos
Redacción SLC
La zafra 2026 en Tucumán comienza a delinearse con un escenario dual que combina expectativas de alta producción con dificultades operativas derivadas del clima. Así lo planteó Máximo Bulacio, quien explicó que, pese a algunos actos simbólicos en ingenios, el ciclo productivo aún no se encuentra plenamente en marcha.
“Hablar de zafra es hablar de cosecha, molienda y producción en marcha. Hoy todavía no estamos en esa etapa”, señaló el titular del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán en diálogo con LV12. Las lluvias acumuladas en los últimos meses dejaron napas altas y un nivel de humedad que complica el ingreso de maquinaria pesada. “Aunque el suelo parezca seco, con el peso de un camión o una máquina, cede fácilmente”, explicó.
El impacto del clima no solo afecta la logística, sino también el desarrollo del cultivo. Según detalló Bulacio, las condiciones de abundante agua y buena radiación favorecieron el crecimiento de la caña, pero retrasaron su maduración. “La planta sigue creciendo y no entra en etapa de reserva, por lo que el contenido de azúcar es bajo por ahora”, indicó. Datos preliminares de organismos técnicos como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres respaldan esta tendencia.
A pesar de este retraso en la calidad, las perspectivas en volumen son alentadoras. El dirigente anticipó que habrá una gran cantidad de caña disponible para la molienda, incluso en niveles similares o superiores a la campaña anterior. Sin embargo, este escenario obliga a pensar en la colocación de excedentes en el mercado externo, en un contexto donde el consumo interno se mantiene estancado.
“Hoy estamos en alrededor de 1,2 a 1,3 millones de toneladas de consumo, pero no hay datos precisos y además hay competencia de productos importados”, advirtió Bulacio, al remarcar la necesidad de fortalecer las exportaciones para sostener el equilibrio del sector. La ecuación se vuelve más compleja si se considera el precio actual del azúcar, que ronda los 35 mil pesos y se ubica por debajo del nivel que los productores consideran rentable.
“El año pasado trabajamos con entre 5% y 10% de rentabilidad negativa, porque los costos suben y el precio se mantiene”, afirmó, dejando en claro que la sostenibilidad económica sigue siendo un punto crítico. En este contexto, la evolución del mercado será clave para definir el resultado final de la campaña.
De cara a los próximos meses, el factor climático vuelve a aparecer como una variable determinante. Aunque se esperan temperaturas superiores a lo habitual, el riesgo de heladas sigue latente. “Si se combinan heladas con subas de temperatura, puede haber fermentación y deterioro en la caña, lo que afecta directamente la calidad”, concluyó el referente cañero, marcando un escenario abierto donde producción y clima jugarán un papel decisivo.




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