Un niño de 3 años cayó en una boca de tormenta con líquidos cloacales y permanece internado

El accidente ocurrió en Villa Luján. La familia denunció falta de mantenimiento de la infraestructura y advirtió que el pequeño permanece en observación por el riesgo de desarrollar una neumonía. 
ActualidadHace 37 minutosRedacción SLCRedacción SLC

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Un niño de tres años permanece internado en el Hospital del Niño Jesús luego de caer dentro de una boca de tormenta sin tapa que contenía líquidos cloacales, en el barrio Villa Luján, en San Miguel de Tucumán. El episodio ocurrió el pasado 31 de julio y su familia reclama respuestas por parte de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y de la Municipalidad capitalina, al considerar que el accidente pudo haberse evitado.

Según detalló La Gaceta, el hecho ocurrió alrededor de las 18.40 en la intersección del pasaje Miguel Cané y Saavedra, cuando el pequeño caminaba junto a su madre, una tía, su hermano de 10 años y una bebé de 10 meses rumbo a una plaza del barrio. Según relató Micaela, tía del niño, decidieron circular por esa calle para evitar otro sector afectado por desbordes cloacales.

Al llegar a la esquina, el menor pisó una superficie cubierta por barro, perdió el equilibrio y cayó completamente dentro del pozo. La mujer explicó que el niño se soltó de su mano y quedó sumergido bajo los efluentes. Aunque intentó rescatarlo de inmediato, aseguró que el líquido lo volvió a arrastrar hacia el interior antes de que pudiera sacarlo definitivamente.

Tras el rescate, la familia le quitó la ropa para reducir el contacto con los líquidos contaminados, mientras la madre corrió con el pequeño hasta su vivienda, ubicada a una cuadra y media, para bañarlo. Micaela también quedó cubierta por el contenido cloacal y el hermano mayor debió encargarse de trasladar a la bebé hasta la casa, dejando abandonado el cochecito en el lugar.

La mujer indicó que ningún vecino presenció la caída ni intervino en el rescate, aunque algunos se acercaron a brindar ayuda al día siguiente. También destacó la rápida respuesta del Sistema de Emergencias 107 y del 911, que fueron alertados inmediatamente después del accidente.

El niño fue trasladado al Hospital del Niño Jesús, donde continúa internado. Si bien en un primer momento la evolución fue favorable, la familia explicó que los médicos detectaron el ingreso de líquido al organismo y la presencia de mucosidad, por lo que mantienen una estricta vigilancia ante el riesgo de que desarrolle una neumonía. "No está fuera de peligro", aseguró su tía.

El accidente también dejó secuelas emocionales en la familia. Según relató Micaela, el hermano de 10 años, que presenció la escena, permaneció dos días sin comer, llora con frecuencia y atraviesa un cuadro de angustia. El niño internado, en tanto, recuerda constantemente el episodio y sufre pesadillas desde entonces.

La familia responsabilizó por lo ocurrido a la falta de mantenimiento de la infraestructura urbana y sostuvo que tanto la SAT como el municipio deben asumir su responsabilidad. Al día siguiente del accidente, Micaela regresó al lugar y encontró a operarios de la empresa trabajando sobre la boca de tormenta, que fue finalmente reparada, sellada y señalizada.

Durante esa recorrida, también dialogó con el presidente de la SAT, Marcelo Caponio. Según contó, el funcionario le pidió disculpas y explicó que la empresa enfrenta reiterados robos de tapas de cámaras y bocas de tormenta, situaciones que muchas veces no son denunciadas por los vecinos. Sin embargo, la mujer afirmó que le solicitó que visitara a la madre del niño en el hospital y aseguró que ese encuentro nunca se concretó.

La familia aclaró que no busca una compensación económica. "No pedimos dinero; pedimos justicia por lo que vivió un niño de tres años y por el dolor innecesario que continúa atravesando", expresó la tía, quien además reclamó que los organismos responsables se comuniquen con la madre del pequeño y avancen con una solución definitiva para evitar nuevos accidentes.

El caso reavivó un antiguo reclamo de los vecinos de Villa Luján. Habitantes de la zona afirmaron que desde hacía aproximadamente cuatro años advertían sobre el deterioro de esa boca de tormenta mediante fotografías y presentaciones, sin obtener una respuesta definitiva.

Además, denunciaron que el problema se extiende a distintos sectores del barrio, donde persisten desbordes cloacales, pérdidas de agua, acumulación de barro contaminado y hundimientos de veredas provocados por filtraciones. Según sostienen, las intervenciones anteriores solo resolvían el problema de manera momentánea.

Para los vecinos, la caída del niño pudo evitarse si los reclamos hubieran sido atendidos a tiempo. Por ello, exigen que las autoridades no limiten las tareas al lugar del accidente y ejecuten un plan integral para reparar la infraestructura deteriorada de Villa Luján.

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